Nuestros prejuicios nos pasan la cuenta sin piedad. Usa estas 6 claves para mejorar tu toma de decisiones

Abr 11, 2018

Como dijo Richard Feynman, premio Nobel de Física, “el primer principio es que no debes engañarte a ti mismo, tu eres la persona más fácil de engañar”.



Preferimos una ilusión que nos transmita seguridad a una verdad que nos angustie.



Existe una tendencia de nuestro cerebro a tener prejuicios que nos permiten actuar sin tener que pensar conscientemente cada vez que actuamos. 



Lamentablemente muchos de esos prejuicios o sesgos del pensamiento atentan contra nuestra buena toma de decisiones. Existen decenas de estos prejuicios instalados como algoritmos biológicos en nuestros cerebros. Uno de ellos es el denominado prejuicio de la auto-confirmación. 



El prejuicio de la auto-confirmación es la tendencia a favorecer, buscar, interpretar y recordar la información que confirma nuestras propias creencias, supuestos o hipótesis, dando muchísimo menos consideración a posibles alternativas. Es un intento de simplificar el mundo y adecuarlo conforme a nuestras expectativas. Evaluar la evidencia (especialmente cuando es complicado o poco clara) requiere una gran cantidad de energía mental. Nuestros cerebros prefieren tomar atajos para generar decisiones rápidas. 



El prejuicio de la auto-confirmación ocurre a partir de la influencia directa del deseo que tenemos en nuestras creencias. Cuando las personas quieren que cierta idea sea cierta, terminan creyendo que es verdad. Están motivadas por ilusiones. Este error lleva a dejar de recopilar información cuando la evidencia reunida hasta el momento confirma los puntos de vista prejuicios que a uno le gustaría que fueran ciertos. Entonces, terminamos convirtiéndonos en prisioneros de nuestras suposiciones.



Como Voltaire dijo, “una ilusión es el primero de todos los placeres”.



El prejuicio de la auto-confirmación está siempre ahí para “auto decirnos” que estamos correctos en lo que hacemos y decidimos. 



Por ejemplo vas a una tienda y compras el último super modelo de smartphone que te ha costado mucho dinero. En el fondo sabes que no lo debiste hacer. Pero sales de la tienda y comienzas inconscientemente a encontrar razones que apoyan tu desición, muchas de estas falsas, “podré hacer cosas que no podía con el modelo anterior”, “me merezco este producto”, “realmente ahora impresionaré a la gente” y comienzas además a ver “justo” personas con el mismo modelo que apoyan “tu buena decision”. Descartarás todo información que ponga en riesgo tu decision. 



Otro típico ejemplo es las personas que se auto definen como buenos líderes. Estarán siempre recordando los momentos en que lo fueron y eliminarán de sus cabezas todos los muchos momentos en que no fue así. Todo para auto-confirmarse que son grandes líderes. 



Nos pasamos la vida auto-confirmando decisiones y acciones que no debimos tomar o realizar. Así acomodamos nuestros pensamientos a la acción. Y cuando despertamos aparece el arrepentimiento. Con esto no estoy diciendo que generar acciones que comanden el pensamiento sea siempre malo, por el contrario muchas veces es correcto ya que impulsan el crear y hacer. Pero otra cosa es afirmar nuestras vidas con supuestos que son falsos y que nos dañan profundamente. 



Todo lo que las personas necesitan es una estrategia que les ayude a neutralizar la natural miopía humana frente a las alternativas.



El aprendizaje clave para tomar mejores decisiones es bastante clara: querer ser justo y objetivo no es suficiente.



Se necesitan métodos más prácticos para corregir nuestro limitado razonamiento, y las restricciones para imaginarnos qué tan diferentes pudieran ser las cosas de lo que creemos inicialmente.



Por eso hay que sacar ventaja de la estrategia de “considerar lo opuesto”.



Esto es especialmente importante en 3 partes de tu vida:



A. Tu dinero: compramos y gastamos en muchas cosas auto-confirmándonos que las necesitamos. 



B. Tu felicidad: sacrificamos felicidad por seguridad auto-convenciéndonos que la seguridad terminará en algún momento dando grandes frutos.



C. Tu trabajo: trabajamos en lo que no nos gusta auto-confirmándonos que ya llegará la oportunidad que cambiará todo.



Cada vez que tengas que tomar una decisión ayúdate con los siguientes 6 puntos:



1. Piensa exactamente lo contrario y analízalo. 

Concéntrate menos en tener la razón y más en experimentar la vida con curiosidad y asombro. Cuando estás dispuesto a equivocarte, te abres a nuevos conocimientos y a pensar lo contrario como una alternativa realmente posible. 

La siguiente vez que alguien te ofrezca un punto de vista contrario al tuyo, detente por un segundo e inmediatamente busca evidencia que soporte esa perspectiva opuesta. 



2. Si estás sumida en una idea auto-confirmada de la que quieres arrancar, inmediatamente interviene tu entorno o ambiente (contexto) físco y humano de manera de limitar acciones que sabes que no te favorecerán respecto a esa idea sesgada. 



3. Si puedes dar vuelta una decisión que generó acciones y conductas que te das cuenta que no son buenas, ¡hazlo!. Pivotaer una decisión o cambiar de opinión es absolutamente aconsejable cuando te está causando problemas. 



4. Pide feedback a tu equipo u otras personas para que te hagan ver si estás sesgada o sesgado. Usa la opinión de otros. Ten cuidado que esas personas no sean de las que acostumbran a profundizar tu prejuicio para que te sientas bien, muchas veces con buenas intenciones. Nunca olvides que muchas personas de tu entorno conocen muy bien tus sesgos de auto-confirmación. 



5. Cuando estés creando productos y servicios testea y prueba tus supuestos, ya que la mayoría de las veces tienes opiniones sesgadas y podrías terminar construyendo algo que nadie quiere. Siempre enfócate en invalidar tus supuestos. Si te pones como meta validarlos puedes terminar haciéndolo erróneamente y caer en la auto-confirmación. La palabra invalidar es la clave. 

No te olvides que hay abudante evidencia científica que prueba que las personas con frecuencia buscan información que respalde sus hipótesis y supuestos, y excluyen información que no lo hace.



6. Busca información que te permita ver diferentes puntos de vista

Cuando investigues a través de leer artículos, libros, escuchar podcasts, ver vídeos, etc, busca activamente información que contradiga lo que crees. Analiza varios puntos de vista y contrástalos. 



¡Todo se trata de estar continuamente poniendo en jaque nuestras hipótesis!