Viaja al centro del Problema. Las 4 preguntas que debes hacerte para solucionar un problema que realmente exista para no alucinar

Mar 27, 2018

Paso decenas de horas con profesionales de empresas y emprendedores conversando sobre sus ideas, negocios, clientes, crecimiento, liderazgo y tantas otras cosas, y uno de los temas más recurrentes que veo es el intenso enamoramiento con las soluciones que gestionan o están construyendo, ya sea productos, servicios, procesos o sistemas, tanto para clientes internos o externos. Y a la vez un profundo desapego por el problema que intentan solucionar, y por supuesto a quiénes realmente se le está intentado resolver magnificamente un problema específico. 

Todo esto provoca una exigua profundización en los sub-problemas que conforman el problema central. Se ve activamente equipos resolviendo el problema central pero fallando en enfocarse en alguno de los sub-problemas. Cada sub-problema, muchísimas veces, es mundo totalmente diferente, con segmentos de clientes que se comportan totalmente diferente en cada uno de ellos. 

¿Hay algo peor que no saber qué problema se está resolviendo? Por supuesto, no saber que no se sabe.

Cuando estés creando o gestionando un producto o servicio hazte estos 4 grupos de preguntas una y otra vez:

1. ¿Cuál es el problema que estoy realmente solucionando? ¿Es una hipótesis qué he probado ser verdadera? ¿O estoy francamente alucinando?

2. ¿Para quién estoy solucionando este presunto problema? ¿Quiénes son específicamente mis clientes y usuarios? ¿He conversando profundamente con ellos y más importante aún, observado sus conductas y hábitos? 

3. ¿Cómo está intentando solucionar el problema actualmente ese grupo de clientes? ¿Están incluso pagando por algo parcial que no les resuelve del todo el problema pero les ayuda? ¿He encontrado ahí pistas que me informan el problema y los sub-problemas reales?

4. ¿Cuál sub-problema estoy solucionando realmente? ¿Estoy realmente enfocada en un sub-problema claro, importante y que vale la pena solucionar? ¿Estoy obsesionada con resolver ese problema de mis clientes? ¿Me cuesta dormir de sólo pensar en solucionar ese problema para mejorar sus vidas? 

Todos los días veo profesionales construyendo productos y servicios que no le servirán a nadie, ya que no solucionan nada realmente. Pero el enamoramiento con las soluciones puede ser tan fuerte como justificar gastar mucho dinero en construir, lanzar y mantener algo que no ayuda a nadie. Y que menos aún generará dinero para crear un negocio exitoso que perdure. 

Y mucho cuidado con los “expertos” en validar problemas sin tener ninguna evidencia ni contacto con la gente. Abundan. 

¡Obsesionate profundamente con el problema de un grupo de clientes!